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PARTICIPACIÓN
Estrategias

La falta de participación de los jóvenes en sus comunidades y sociedades representa un serio riesgo de desvinculación social y de desintegración comunitaria. Y cabe señalar que existe una preocupación creciente sobre la falta de confianza que la juventud deposita en las estructuras tradicionales de participación y toma de decisiones. Muchas de ellas (de las estructuras actuales) no están pensadas para favorecer el proceso de participación de la juventud.

La globalización ha influido en que los adolescentes se encuentren expuestos a influencias multiculturales. Ello ha roto la homogeneidad de las culturas y, por consiguiente, la inmovilidad de los roles. Se han redefinido los patrones de consumo y agudizado las diferencias en el acceso de oportunidades y en las condiciones de vida entre los grupos en ventaja socioeconómica y aquellos que no lo están. Las juventudes, más claramente, se constituyen en sujeto múltiple, expuesto a diversos grados de vulnerabilidad y exclusión.

Los beneficios del desarrollo tecnológico no favorecen por igual a todos los estratos sociales. Esto ha influido en la polarización socioeconómica al interior de las sociedades nacionales y en la ruptura de fronteras para los grupos económicamente más privilegiados. Así, los jóvenes con mayores recursos económicos se empiezan a parecer más a los jóvenes con las mismas condiciones económicas de todas partes del mundo.

Este proceso de reordenamiento de las sociedades en el planeta aumenta la dualidad al interior de los países y plantea un gran desafío en la concepción de las políticas y programas de juventud. Se hace necesario reconocer la situación de los jóvenes, la heterogeneidad de los grupos.

Sin la participación activa de los y las adolescentes en las metas de vida y bienestar, no será posible el desarrollo humano de calidad ni el desarrollo efectivo de nuestras sociedades.

Los jóvenes tienen un papel enorme, porque son quienes están sintiendo lo que es el presente y presintiendo cómo se proyectará al futuro. El mundo adulto puede aportar toda su riqueza si se conecta intergeneracionalmente con apertura y brinda la asesoría que los y las adolescentes valoran y esperan.

La visibilización positiva de la adolescencia reconoce el aporte juvenil a la sociedad, contribuye a una aceptación positiva de la vida adolescente y hace imprescindible la participación efectiva . Es además necesario no inducir a los y las adolescentes a pseudovisibilizarse adoptando formatos adultistas que suponen tendrán un reconocimiento positivo de los adultos, ni promover sólo modalidades representativas de participación. Es necesario reconocer, y no bloquear, las auténticas formas constructivas que proponen los grupos de adolescentes y jóvenes.


NO educamos en Participación y sentido crítico cuando:

1. Entendemos la participación desde una orientación adultocéntrica

2. Manipulamos

3. Nos limitamos a una participación simbólica

4. Los adolescentes sólo son informados, aún participando en las actividades

5. Los adolescentes sólo son consultados

6. Sólo son informados por grupos externos que fijan los objetivos y metas para los programas juveniles.

7. No entendemos "Participar" como ser parte constituyente de un proyecto común,lo cual implica por otro lado, ser reconocido como sujeto de derecho a participar. Esta concepción se olvida muchas veces, al constatar que mucha gente no es considerada como parte de la sociedad y más bien se le otorga un carácter secundario ya sea por sus carencias o por sus diferencias socioculturales y económicas.


8. No entendemos "Participar" como hacerse parte dentro de un proceso personal en el que nos “damos cuenta” de la importancia de participar y queremos ser parte de un proyecto colectivo. Esto comprende por otro lado, el reconocimiento de los otros, de la posibilidad y oportunidad que sea parte, esa persona. Se trata de una apertura social y una actitud de acogida hacia ese sujeto.


SÍ educamos en Participación y sentido crítico cuando:

1. Entendemos la participación como una participación protagónica y efectiva

2. Los niños y adolescentes son consultados e informados

3. La participación es iniciada por los adultos y las decisiones compartidas por los niños y

adolescentes

4. La participación es iniciada por los niños y adolescentes, dirigida por los adultos

5. La participación es iniciada por los niños y los adolescentes, las decisiones son compartidas con los adultos.

6. La participación puede comenzar cuando son consultados, se les solicita retroalimentación, pero pueden o no influir sobre las decisiones.

7. Hay participación y puede comenzar el compromiso cuando la participación juvenil y comunitaria provee información y retroalimentación para mejorar los objetivos y los resultados.

8. Junto a la participación y el compromiso puede comenzar el empoderamiento de los jóvenes y la comunidad cuando toman decisiones y son consultados para establecer, priorizar y definir objetivos. La plenitud de la tríada participación, compromiso y empoderamiento se da cuando los jóvenes inician la acción y junto con los líderes locales fijan los objetivos, priorizan, planifican, evalúan y son responsables de los resultados.

9. Un último nivel que podríamos llamar autonomía y empoderamiento, pues cada vez más, los jóvenes desarrollan proyectos y propuestas propias, fijan objetivos, metodologías, códigos innovadores y buscan apoyos y asesorías cuando lo requieren.

La participación juvenil no sólo requiere ser entendida desde su relación de empoderamiento respecto del sector adulto, sino que deben reconocerse las formas propias de empoderamiento que construyen y las transformaciones que se han dado en la expresión de los contenidos de la participación juvenil.

Empoderar a los adolescentes no sólo cumple el objetivo de permitir su autocuidado y protección mutua, sino que contribuye a potenciar el desarrollo colectivo al tornarse en agentes de cambio que influyen en los adultos y en sus comunidades. De esta forma se trasciende la competencia por el poder, para hacer realidad la formación de la cuidadanía.

La participación social de las juventudes discurre, cada vez más, en contextos informales y en metas innovadoras.

EXPRESIONES METODOLÓGICAS DE LAS ESTRATEGIAS SOCIOEDUCATIVAS

Por otro lado, las expresiones metodológicas de las estrategias socioeducativas pueden clasificarse, sin ser excluyentes en: las relaciones de ayuda, las redes de apoyo, las estructuras de acogida y la capacitación.

 

RELACIONES DE AYUDA

Se entiende por relaciones de ayuda, las acciones e iniciativas de orientación apoyo a través de la atención a los problemas, inquietudes y expectativas de las personas.

Las relaciones de ayuda se sustentan en la constatación de que por una parte, la solidaridad y el apoyo mutuo son actitudes básicas y complementarias en un modo cooperativo de convivir entre los seres humanos y, por otro lado, que en la sociedad actual, marcada por la insolidaridad y las desigualdades, la solidaridad más allá del“nosotros”, es imprescindible. Enfrentados a situaciones de la vida juvenil donde la precariedad, el riesgo, las carencias materiales son frecuentes, es necesario construir programas y proyectos animados por el requerimiento de orientación y apoyo de todo tipo. También, las dificultades propias del desarrollo juvenil, sus inquietudes, dudas, osadías, aventuras, requieren de la orientación sin ambigüedades de los adultos. Esto no es sinónimo de ejercer disciplina o autoridad.

 

REDES DE APOYO

Las redes de apoyo por su parte, comprenden la asesoría y acompañamiento a la convivencia y acción de grupos sociales. Se trata de acciones e iniciativas que generan o regeneran espacios de convivencia entre grupos sociales e instituciones. Las redes de apoyo se sustentan en la convicción de que los seres humanos buscamos y desarrollamos modos de vida cooperativos, colectivos, comunes. En esta búsqueda siempre nos "encontramos" y "ayudamos" unos a otros. Por otra parte, entendemos que en la sociedad actual, el apoyo frente a la carencia no deseada es un modo de vivir la cooperación. Aquí nos encontramos con el impulso de coordinaciones generacionales o intergeneracionales, redes sociales, intercambios institucionales, programas sociales compartidos. Establecer redes comunicacionales a través de los medios de comunicación local, Internet.

ESTRUCTURAS DE ACOGIDA

También se encuentra, el fortalecimiento de la vida asociativa, el apoyo al desarrollo organizacional y la gestión de iniciativas ambientales de todo tipo. Por su parte, respecto a las estructuras de acogida se trata de acciones o iniciativas de creación de espacios "físico-artificiales" de convivencia en la ayuda, la orientación y la formación.

Las estructuras de acogida se sustentan en la posibilidad de configurar en torno alas actitudes básicas de vida cooperativa, formas físicas o simbólicas organizadas(edificios, espacios institucionales) que faciliten el fluir de la ayuda mutua y la socialización. Por ejemplo, las escuelas, los centros abiertos, las casas de la juventud, loo centros comunitarios.

Estas estrategias pueden tener un norte mucho más amplio en la integración a una concepción de “ciudad educativa” que articula la acogida y la formación en un proyecto de ciudadanía de mayor envergadura y sentido.

CAPACITACIÓN

Por último, la capacitación trata de acciones o iniciativas de espacios y tiempos” físico-artificiales" que permitan a las personas que interactúen en ellos, adquirir recursos operacionales para ampliar sus capacidades de actuar y reflexionar en el mundo en que vive y para realizar lo que quiere vivir.

La capacitación alude a la capacidad humana de mejorar, crecer, ampliar sus reflexiones y su quehacer en relación con otros. Por ejemplo, muchos programas sociales y educativos designan entre sus actividades la capacitación como instrumento de promoción. Empero, tenemos que hacer una distinción: en la actualidad, la capacitación, sobretodo en el caso de los/as jóvenes es entendida desde una perspectiva funcional asociada a la dimensión laboral, la necesidad de encontrar trabajo o aprender un oficio. Esta inquietud institucional valida por supuesto, no agota la comprensión de la capacitación.

Podemos diseñar capacitación de líderes juveniles, para el desarrollo de ámbitos

como la salud, el consumo consciente, el cuidado del medio ambiente, la monitoría para el trabajo infantil, el desarrollo de habilidades artísticas, etc.

Se trata del diseño de un currículo educativo flexible, abierto a las necesidades de los sujetos participantes, adecuado a la realidad local particular, construido creativamente para responder a ese momento histórico de desarrollo humano.